Street luge

Acostarte boca arriba y dejarte llevar loma abajo a velocidades de más de 95 kilómetros por hora puede sonar como un acto de acrobacia de una de las películas de James Bond. Pero lo creas o no, hay hombres que lo hacen voluntariamente. Establecido sólidamente entre los "deportes que te pueden costar la vida", el street luge evolucionó a partir del skateboarding hace 20 años y las tablas de madera dieron lugar a tablas de aluminio de avanzada tecnología.
"Uno está tan cerca del suelo... no se puede ver más allá de nueve metros hacia adelante", dice uno de los mejores lugers profesionales, Tom Masón, de 38 años, antiguo piloto de autos de carrera y motociclista que ostenta el récord de velocidad de street luge a 130,8 kilómetros por hora. "Es una especie de pandemonio."
Que es el Street luge
¿Una especie? La carrera de toros en Pamplona es un pandemonio; el street lugeya raya en lo masoquista. Masón tiene los huesos rotos que lo demuestran. "Pequeneces: tobillos, pies, dedos", dice. Conversamos con él mientras se preparaba para una carrera en San Francisco, con una mano fracturada. Pero Masón se considera un tipo afortunado. "He visto a algunos que han perdido los fémures hasta la parte superior de las piernas o hasta la parte trasera de las caderas. Y nunca vuelven a practicarlo."












