Bucear con delfines
El primer lugar al que viajamos para bucear con delfines es Roatan en Honduras. Allí es posible cumplir el sueño de compartir momentos inolvidables con los delfines y, como si fuera poco, en la segunda barrera coralina más grande del mundo.
En el buceo con estos delfines se logra una relación muy directa con ellos, pero además se le suman otras hermosas especies que acuden a compartir este momento como enormes tortugas.
Realmente Roatan es un paraíso del buceo con sus aguas cristalinas y de 28º C.
No es raro sorprenderse por grupos de 8 o 10 delfines que se encuentren jugando y cuando tu grupo de buceo aparece, luego de un período de adaptación, ellos se acerquen a jugar con ustedes.
Son animales extremadamente curiosos, que en un principio pueden sentirse invadidos y con miedo, pero lentamente se van animando a la experiencia y se pueden vivir momentos inolvidables junto a ellos.
Bucear con delfines en la Península de Valdés
Declarada no hace mucho tiempo como Reserva Biológica, la Península Valdés en la Patagonia Argentina, es el verdadero paraíso para quienes desean bucear con delfines.
Allí se puede encontrar al Delphinus Delphis (delfín común) y Lagenorhynchus Obscurus (Fitzroy o delfín oscuro), a los que hay que sumar la belleza de la Tonina Overa (Cephalorhynchus Commersonii).
Es una experiencia alucinante ver a estas especies entremezcladas en sus interminables juegos, saltos, cabriolas y acrobacias, en un hábitat que representa el concepto más puro de virginidad.
Pero lo que transforma a la Península de Valdés en el paraíso del buceo con especies es que durante el invierno se unen a ellas las ballenas francas que llegan para procrearse y parir; y durante los meses de verano los delfines se congregan en grupos de más de cien en lo que se puede catalogar como “la fiesta máxima del delfín”. Es una experiencia única ver a esta gran cantidad de delfines realizando todo su repertorio de alegría.
El bucear con delfines se convierte aquí en el mayor espectáculo de la naturaleza al que podamos acudir, ya que además de los delfines compartiremos aguas con ballenas y lobos marinos.
Son las tres especies quienes generalmente se acercan a los buzos para saciar su curiosidad.
Por último queremos citar una especie de delfín que es menos común pero que incita a ser conocida, es el delfín rosado del Río Amazonas. Rodeado de supersticiones indígenas que lo alaban, el delfín rosado es de agua dulce y se lo puede ver en grupos de 3 a 7.
Ésta es una especie más flexible pero más lenta que los delfines del océano, debido a que su hábitat lo requiere.
Como vemos bucear con delfines es una experiencia que no se puede obviar si se tiene la posibilidad, y estos solo son algunos de los lugares donde es posible vivir esta experiencia.